Pacheco 1649
Francisco Pacheco, De la pintura su antiguedad y grandezas. Descrivense los hombres eminentes que ha auido en ella, assi antiguos como modernos; del dibujo, y colorido, del pintar al temple, al olio, de iluminacion y estofado; del pintar al fresco; de las encarnaciones, de polimento, y de mate; del dorado, bruñido, y mate. Y enseña el modo de pintar todas les pinturas sagradas, Sevilla [Simon Faxardo] 1649.
LIBRO TERCERO
DE LA PINTVRA,
DE SV PRATICA, I DE
TODOS LOS MODOS
DE EXERCITARLA.
. . .
CAP. III. DELA ILUMINACION,
Estofado, i pintura a fresco, i
de su Antiguedad, i
duracion.
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pp. 363–368
Pintura a fresco
Aunque parece averme alargado, dire lo que se me ofrece de la pintura a fresco (por no faltar a lo propuesto) i de su antiguedad i uso.
Carta de Pab. de Cespedes
De lo primero oigamos a Pablo de Cespedes. Yo me hallé en Roma con pintores mui doctos i praticos, los cuales porfiavan que no solo no uvo pintura a olio antiguamente, pero que los pintores antiguos no alcançaron l’arte de pintar a fresco, sino solo a temple: cosa nueva para mi. I parece, bien considerado, que se pueden traer por una i otra parte algunas razones. Que la uviesse lo testifican algunas pinturas halladas en Roma en grutas, i Bovedas Soterraneas, de donde se dixo pintura grutesca. A esto responde, que bien mirado no estan hechas a fresco sino a temple: i aunque yo e visto algunas no me sabria determinar, a mi me aparecieron a fresco i pudome engañar la mucha antiguedad, i no estar tan enteras que se pudiesse bien dicernir. Tambien confirma esta opinion lo que dize Plinio hablando del negro, i como se usava del, que si era para escrivir se mesclava con goma, i si para pintar sobre las paredes se mesclava con cola, o engrudo. Llamavan esta manera de pintar sobre i el muro; opus tectorium. I es cosa clara que a fresco no se gasta color ninguno con otra cosa que con agua pura: i tambien que el negro de humo (que es de quien trata Plinio en este lugar) no es a proposito para el fresco.
Lib. 35. cap. 6.
Que uviesse pintura a fresco parece que se puede colegir de lo que el mesmo Plinio en el capitulo 3. refiere de tres pinturas en la ciudad de Ardea, (de que hablamos ya respondiendo a la quinta razon de la Escultura, trayendolas por exemplo de la duracion de la pintura.) Las cuales faltandoles el techo avin durado muchos años: i assi mismo en Lanuvio, Ciudad cerca de Roma. De suerte que siendo pintadas en la pared, las unas sin techo, i de tanta antiguedad como afirma, i las otras con aver padecido el Templo alguna ruina (segun el da a entender) mantenerse tan frescas, son indicios que no eran a temple; pues aviendo tantos años que estavan hechas se avian conservado en su primera hermosura.
Lib. 35. cap. 3.
Lib. 35. cap. 4.
Nota assi mismo en el capitulo 4. que Fabio ilustrissimo Romano, (que se onrò con el nombre de Pintor) pintó el Templo de la Salud en Roma, i sus pinturas duraron hasta el Imperio de Claudio Emperador, i que un incendio las acabò, i por lo menos se conservarón trezientos años. Hasta aqui Cespedes.
Lib. 35. cap. 4.
Concordando pues estas opiniones, respondo a los que son de parecer que fue solo temple; que debaxo deste nombre le comprehende el fresco, porque todo lo que no és Olio a de ser temple forcosamente: i en rigor es el fresco una especie de temple particular. I que no se puede negar aver usado el fresco los Antiguos, por la mucha duracion de sus pinturas. Assi lo siente el Vasari, cuyas palabras nos sacan de duda, Era degli antichi molti usato il fresco. Et i vechi moderni ancora l’hanno por seguitato. De los antiguos fue mui usado el fresco, a quien despues an seguido los viejos Modernos.
Prim. parte. cap. 19.
Grandeza del fresco
Viniendo pues a su xecucion. De todos los modos que los pintores usan, el pintar en pared a fresco es el mas magistral, de mayor destreza, i espedicion, consiste en pintar en un dia, i de una vez lo que de las otras maneras dura mucho i se puede retocar. Quiere gran certeza i resolucion, sus yerros no son remediables, sino se buelve a desecalar i derribar lo hecho. Es la pintura màs varonil, i mas eterna, i assi a los que la exercitan bien se les deve mayor reverencia, i estima, como a mayores Maestros.
La pared, o muro a de estar mui seco, fuerte, i libre de toda umedad, i xaharrado de muchos dias, i la cal con que se a de encalar para pintar mui muerta, aviendola tenido en agua dulce mas tiempo de dos años, mesclada con arena delgada, tanto de uno como de otro. A se de encalar solamente lo que se pudiere pintar en un dia, estando siempre fresca la cal.
Colores del fresco
Los colores an de ser de tierras naturales, el blanco de linda cal, o de Portugal, o de Marchena, mui blanca ide mucho cuerpo, muerta en tinaja con agua dulce, donde a de estar muchos dias, i hecha en pellas se conserva muchos años. Esta se muele con agua dulce i en una olla se cubre con la mesma agua, i sirve en lugar de álvayalde, mesclada con los demas colores. El ocre claro i oscuro quiere ser de mucho cuerpo, tal es el de Flandes, i de Portugal. De junto a Castilleja de la Cuesta lo gastava Luis de Vargas en la pintura de la Torre. El claro embuelto con la cal sirve en lugar de genuli para los amarillos; la almagra de Levante suple por el Bermellon, en las carnes i en ropas alegres; i el albines, el carmin que usa este genero de pintura, de donde se hazen los rosados, i morados mesclado con el Esmalte, que es el Azul que se mantiene en el fresco por ser de vidrio i abraçar lo mejor la cal. Es el color mas dificultoso de gastar, i lo primero que se a de acabar: usase del de esta suerte, para hazer el azul claro se a de mesclar con la lechezilla que haze l’agua de la cal emolida, meneandola hasta estar razonablemente turbada, i las medias tintas, i oscuras de la mesma manera, i es el modo mas seguro: pero queriendo oscurecer con el esmalte puro suelen algunos retocar el dia siguiente, o con el guevo con agua, i hoja de higuera, o con la yema como para estofar, o con la leche de cabras sola. Lo mesmo se haze con el verde, si es verde terra, o verde montaña. Si bien el verdacho recibe mejor la cal en fresco, i se aclara con ella cuanto quieren; i se oscurece con el negro. La sombra ordinaria es la de Italia, i el negro el de carbon, pero mi Maestro que fue mui pratico en este genero usava del negro de baño, el cual no se hallara en todas partes.
Advertencia importante
I es de advertir, que en las templas de los colores se considere cuanto ande aclarar con la cal despues de seca la pintura, i para esto vale solo la experiencia. Pero siempre sobran templas para proseguir la pintura que a de ser de un color, porque apenas se puede ajustar despues.
Preparacion, antes de pintar
La preparacion que se suele hazer antes de començar a pintar, acabada de encalar la pared, es bañarla con una brocha grande, con agua dulce i clara para que se cierren algunas grietas que suele hazer el encalado antes de debuxar lo que se a de pintar, o de estarzir el Patron que se uviere hecho para el efeto, que es lo mas seguro. I aun algunos tienen delante no solo debuxos trabajados, pero cabeças pintadas a olio del natural para que su obra salga mejor; porque debuxar con lapiz sobre la pared, i pintar de pratica lo que saliere, no es para conservar la opinion, ni para cosas de onra. Despues de estarzido, o debuxado se le a de dar un baño con la cal molida i una poquita de almagra como un color de carne claro; salvo donde a de aver azul, o verde, que alli se puede usar de cal sola. I comencar a meter sus varios colores, haziendo las templas sueltas, porque encima desto se van gastando bien las segundas tintas como quien da aguadas.
Del retoque en seco
En cuanto a retocar a temple despues de seca la pared, ai muchos de parecer contrario, no obstante que lo usaron valientes ombres, como Mateo Perez de Alecio en el San Christoval, i puerta del Cardenal, Antonio Mohedano, i Alonso Vazquez en el Claustro de San Francisco, Peregrin en el del Escorial, i otros muchos: pero dize bien quien llama bosquejo a lo pintado a fresco cuando es acabado a temple. Yo en ninguna manera lo apruevo, antes digo; que el fresco sea fresco, i el temple temple. Porque los colores del retoque unos aclaran, i otros oscurecen. Pero quien lo reprehende asperamente es el Vasari, diziendo; Los que procuran pintar en pared, labren varonilmente a fresco, i no retoquen al seco. Perche oltra l’esser cosa vilissima, rende piu corta vita alle pitture. Porque demas de ser vilissima cosa acorta la vida a la pintura. Concluyo el capitulo con que los pinzeles an de ser de sedas de escobillas, largos, i de punta, grandes, i pequeños, porque no los destruya la cal, i las brochas de la misma suerte, usando tal vez de los comunes i pequeños.
Manejaron este genero de pintura en nuestros dias con gran destreza, i satisfacion (entre otros) Cesar Arbasia en el Sagrario de Cordova, Mateo Pérez de Alecio, Antonio Mohedano, i Alonso Vazquez; i en Castilla Bartolome Carducho i su hermano, i Peregrin, pero a ninguno deve nada, en el tratado de los colores, nuestro Sevillano Luis de Vargas, como lo mostrò en el arco del Sagrario, torre, i Cristo de gradas; i a el devemos todos ser el primero que la traxo a Sevilla, i la primera demostracion hizo el año de 1555. Es una Imagen del Rosario en Ovalo grande, que esta en un pilar del Convento de San Pablo, que por renovarla la echaron a perder.
