Palomino 1715/I.1

Antonio Palomino de Castro y Velasco, El Museo Pictorico y Escala Óptica. Theorica de la Pintura, en que se describe su Origen, Essencia, Especies, y Qualidades, con todos los demàs Accidentes, que la enriquezen, è ilustran, y se prueban, con Demonstraciones Mathematicas, y Filosoficas, sus mas radicales Fundamentos I, Madrid [Lucas Antonio de Bedmar] 1715.


LIBRO PRIMERO.

. . .

pp. 40–48

CAPITULO VI.

DE LA PINTURA COLORIDA, O
manchada, y sus especies.

§. I.
Pintura Colorida

ESTA es la que por Antonomasia se vincula el nombre de Pintura, nombrándose las demàs por sus especiales exercicios, como Bordar, Texer, &c. Y asì, dize Plinio: (1.) Que à ningun Artifice era concedida la gloria del Arte, sino à aquellos, que pintaban las Tablas, que son los que executan la Pintura colorida, ò manchada. Y mas claramente lo dize Schefero; (2.) y lo acredita la comùn inteligencia de la voz Pintor, ò Pintura, que se entiende por ella, ser Imagen executada con Pinceles, y colores, en virtud de algun ingrediente, que los liquide, y asegure. Estos ingredientes son en tres maneras. Unos son pegantes; otros atrayentes; y otros dissecantes; y segun es la diferencia del ingrediente, es la calidad, ò especie de la Pintura: Con que la dividirèmos en sus tres comunes especies: À el Templeà el Frescoy à el Olio. La primera va de los ingredientes pegantes: La segunda de los atrayentes: Y la tercera de los dissecantes.

(1.) Nulla gloria Artificum, nisi eorum qui tabulas pinxere. Plin. lib. 35. cap. 10.

(2.) Cæterum vt hi omnes suò modò pingunt, ita nemini laus Pictoriæ, vel rectius, vel usitatius tribuitur, quam ijs, qui colores inducunt chartis, Tabulisve, ac Pictores propriè dicuntur. Schefer. §. 17.

§. II.
Pintura à el Temple.

LA Pintura à el Temple, es la que pinta con los colores, liquidados con cola, goma, ò cosa semejante; es, à mi vèr, aunque entre la Cerafica, la mas antigua, considerando las Pinturas Monochromatas, u de un solo color; pues el que la huviesse en tiempo de los Romanos, no admite duda; porque entre ellos no haze Plinio tanta mencion de las Ceras, y la haze, no solo de toda la copia de colores, de que oy usamos à el Temple, (3.) sino tambien de la cola, goma, y huevo, de que usaban en sus Pinturas: Y lo comprueba el Coloso de Lienço, de ciento y veinte pies de alto, (4.) que se mandò hazer Neròn; lo qual no era tratable con Ceras, en materia tan flexible: Cuya sobervia reduxo à zeniças la severa indignacion de un Rayo, (5.) con gran parte de los Huertos Lamianos, donde se executò. Y assimismo el formidable Dragòn, pintado en Pergamino, de desmesurada grandeza, (6.) para ahuyentar las Aves (cuya desconcertada armonia quitaba el sueño à Lepido) que siendo en materia, no solo flexible, sino aùn menos porosa que el Lienço, haze impracticable la Pintura de las Ceras; y asì es forçoso que fuesse à el Temple, cuyos ingredientes nombra, barnizandola despues, como acostumbraban; pues la del Olio, es constante, no llegò à noticia de los Antiguos. Bien, que usaban tambien los Romanos la de las Ceras, para los sitios que podian mojarse de continuo; (7.) especialmente en las Naves, en que Plinio habla de presente: Indicio de exercitarse en su tiempo. Y discurro, tendria algun otro ingrediente dissecante, ademàs de la Cera; pues dize, no le ofendia la Sal, ni el Sol: (8.) Pero que la usen los Griegos, pareçe mas dificil de probar, por la repetida Frase de las Ceras, para significar Pinturas, como yà diximos: Pero, ademàs de afirmarlo el Vassari, (9.) lo hallo con evidencia constante, pues para las Lineas de la Competencia de Apeles, (10.) y Protogenes, con libre, y azelerado pulso tiradas, y divididas, ni nos dize, que Apeles mandò calentar los colores, quando la Criada le dixo, que no estaba en Casa su señor; de que se infiere, estarian eladas las Ceras; ni estas eran materia idonea para la libertad de aquellas Lineas; ni el grueso, ò reliebe, que dexaria la Cera en tal caso, era capaz de la division, y subdivision, que assegura Plinio: (11.) Con que es forçoso fuesse à el Temple, en que los colores corren con libertad. Tambien el vaño, ò barniz, que daba Apeles à sus Tablas, (12.) para que cobrassen esplendor, con la debida témplança, lo assegura; pues si fuessen todas hechas con Cera, no necessitaban de barniz; porque de su naturaleza tiene lustre la Cera, y nunca se rebebe, que es lo que se pretende remediar con el barniz, y especialmente en el Temple, donde siempre sucede el rebeberse; que aùn oy se suelen hazer asì algunas cosas al Temple, usando del Albayalde para los blancos, porque no los mate el barniz. Confirmalo el hurtar el Minio el Pintor (aun en presencia del Dueño de la Obra, que lo avia dado) labando el Pincèl, con que lo lababa, (13.) en la Porcelana del Agua (de que se usa en semejante Pintura, para que aposado abaxo, se aprovechasse del despues, como dize Plinio) lo qual, si fuesse con Cera, se defraudaria el intento del Pintor, labandolo en Agua: Y asì tengo por infalible, que lavaron muy comunmente los Griegos; pues el Minio (14.) (que segun el mismo Autor, es el Bermellòn, aunque en el nombre parece ser el Azarcòn) lo usaron los Griegos en las Pinturas de un solo color, à que llamaron Monochromatas; y es lo mas conforme, por gastarse el Minio en ellas puro, y no mezclado con las demàs colores, como sucede en las Pinturas labradas: Y esta fuè la primera, despues de la Linear, (15.) à que se siguiò la de las Ceras, labrada de colorido, semejante al natural; y la mas celebrada en aquellos primeros Siglos. Confirmase con el sucesso del fatigado Perro, que pintò Protogenes, y el espumoso Cavallo de Nealçes; pues impaciente uno, y otro Artifice, (16.) de no poder formar la espuma à su satisfacion con los Pinceles, arrojò la Esponja (yà untada de limpiar una, y otra vez el no conseguido efecto) y vencido del acaso el Arte, hallò executada à su satisfacion la espuma, con la impresion inopinada de la Esponja: Sucesso, con evidencia, impracticable en las Ceras; pues ni para ellas usaban de la Esponja; ni aunque la usen, podia mantener los colores cerisicos, tan dociles, y liquidos, que lograsse un acaso tan prodigioso sucesso.

(3.) Sunt autem colores austeri, & floridi, &c. Plin. 35. cap. 6.
Librarium, & tectorium glutino admixto, quod autem aceto liquefactum est, egrè eluitur :::: pingentes sandice sublita mox ovo inducentes purpurissum :::: mox purpurissum ex ovo inducuntur. Idem, ibidem.

(4.) Nero Princeps iusserat Colossum se epingi 120. pedum in linteo. Plin. 35. 7.

(5.) Et Pictura cum peracta esset in Lamianis hortis accensa fulmine, cum optima hortorum parte conflagravit. Plin. ibid.

(6.) At illi Draconem in longissima Membrana depictum circumdedere loco; eo quo terrore Aves, tunc siluisse narrantur. Plin. 35. 11.

(7.) Cærusa Cere tinguntur ijsdem coloribus ad eas Picturas, quæ inuruntur, alieno parietibus genere, sed classibus familiari. Idem 35. cap. 7.

(8.) Quæ Pictura in Navibus, nec Sole, nec Sale, ventique corrumpitur. Plin. 35. 11.

(9.) Part. 1. cap. 20.

(10.) Apelles, arreptoque pennicillo, lineam ex colore duxit summæ tenuitatis per Tabulam, &c. Plin. 35. 10.

(11.) Tertio colore lineas secuit, nullum relinquens ampliùs subtilitati locum. Plin. ibi.

(12.) Absoluta opera attramento illinebat ita tenui, vt id ipsum, repercussu claritates colorum excitaret. Idem, ibidem.

(13.) Minium pingentium furto oportunum est plenos subinde abluentium penicillos. Sedet autem in Aqua, constatque furantibus. Plin. 33. cap. 7.

(14.) Milton, vocant Græci Minium, quidam Cinnabarim. Plin. 33. 7.
Cinnabari veteres, quæ etiam anna vocant Monochromata, pingebant. Idem, ibi.

(15.) Secundam singulis coloribus, & Monochromaton dictam. Plin. 35. cap. 3.

(16.) Postremò iratus Arti, quod intelligeretur, spongiam eam impegit inviso loco Tabulæ, ex illaque reposuit ablatos colores, qualiter cura aptaverat, fecitque in Pictura fortuna naturam. Hoc exemplo similis, & Nealcem successus in spuma equi similiter spongia impacta sequutus dicitur. Plin. 35. 10.

§. III.

ESTO supuesto, los colores del Temple, yà diximos, que entre los Griegos solos fueron quatro; (17.) pero entre los Romanos, yà usaron casi toda la copia de colores, que oy alcançamos, como se puede ver en Plinio, (18.) que haze distincion de los colores austèros, y de poco valor, à los floridos, y mas costosos; los quales, dize, daba el Dueño de la Obra à el Artifice, reservando este à su costa los mas baxos. Poco Caudal debian de tener los Pintores de aquel tiempo: pues no teniendo mucho los de este, no estylan semejantes nimiedades. Son, pues, los Colores mas preciosos, que oy usamos en el Temple, el Blanco de Yeso de Espejuelo, el Ocre, Tierra Roxa, Sombra de Venecia, y del Viejo, Carmin, Ancorca, Tierra Negra, Esmaltes, Añil, ò Indico, Verdemontaña, Tierra Verde, ò Verdacho, y Vermellòn. Son accidentales, el Albayalde (especialmente necessario en los Estofados; pero no en todos Climas, porque se buelve Negro en algunos) el Açul fino, y de Santo Domingo, Zeniças Açules, Ultramaro, Urchilla, Oropimente, Genulì, claro, y obscuro, Guttagamba, ò Gutiambar, Verde granillo, y Verde begiga, Açafran, Ocre quemado, Hollin, Negro de humo, de huesso, y de carbon, y Cardenillo, ò Verdete, aunque haze este lo que el Albayalde en algunos temperamentos.

Estos Colores accidentales, especialmente sirven para cosas delicadas, como Iluminaciones, Aguadas, y Miniaturas, de que se dirà despues; pero de todos ellos, solos el Ocre, Tierra Roxa, Sombras, Tierra Negra, y Tierra Verde, son minerales; los demàs, ò son totalmente artificiales, ò al menos necessitan de algun beneficio del Arte, para poderse usar de ellos.

Usase de la Pintura al Temple sobre pared, lienço, tabla, pergamino, papel, seda, y cabritilla; pero si se moja, se destruye; y asì no se puede labar, ni usar de ella en sitios expuestos à la inclemencia del tiempo; aunque pudiera, siendo barnizada. De la Practica, y Observaciones de la Pintura al Temple, tratarèmos en su lugar: Y aora la dividirèmos en Iluminacion, Miniatura, Aguazo, y Labrada, ò Manchada.

(17.) Sed legentes meminerint, omnia ea constare quatuor coloribus. Idem, ibi.

(18.) Sunt autem colores austèri, aut floridi ::: floridi sunt, quos Dominus pingenti præstat. Plin. ibi. cap. 6.

§. IV.
[La Iluminacion]

LA Iluminacion, es la que se haze, reservando para el blanco, el que de su naturaleza tiene la superficie entera de la vitela, papel, ò huesso, donde se executa. Esta se haze unida, ò plumeada, dibujandola primero en otro papel del mismo tamaño; y despues de estarcido, se passa de perfiles con una aguadita suave de Carmin; y luego se và rebaxando, ò cubriendo el Color de cada cosa, mas, ò menos, conforme conviene, hasta conseguir el efecto, que se pretende: De suerte, que nunca se usa de otro blanco, que el de la superficie, ò materia en que se executa; y este se reserva con gran cuidado donde conviene; y dando la primera aguada con tal suavidad, que sin violencia se una, y desperfile con el blanco de la superficie; se vàn cubriendo mas, y mas las siguientes, cada una con la misma moderacion, y respecto à su antecedente, hasta que tenga la fuerça que necessita; y despues se suelen tocar de Oro, ò Plata molida las luzes: De cuyas practicas dize largamente Francisco Pacheco, (19.) en que me he detenido algo; porque no es mi intento hazer Tratado especial de estas menudencias en adelante, sino de la Pintura Robusta, Valiente, y Manchada de las Obras grandes, y Espiritosas del Temple, Olio, y Fresco, por enriquezer à el Español, de lo que necessita, sin hazer empeño inutil de lo que abunda.

(19.) Pacheco, tratt. de Pint. lib. 3. cap. 3.

§. V.
Miniatura.

LA Miniatura es muy semejante à esta; solo se distingue en no ser plumeada, ni unida por continuada extension de la tinta, sino por la repetida imposicion de sutiles puntos; reservando tambien el blanco de la superficie, y tocando de Oro, ò Plata los claros, donde convenga miniando, ò punteando, porque no dissuene con lo demàs: Y en esta operacion, y la antecedente, se gasta con notable hermosura en los verdes el Cardenillo, con çumo de Limon; y à falta de este, con el de Naranja, ò Vinagre. Tomò la Miniatura su nombre del Minio, por ser este Color reservado, por mas precioso, para estas operaciones, y porque las Pinturas Monochromadas se hazian con el solo.

§. VI.
Pintura de Aguazo.

EL Aguazo se haze sobre Lienço blanco, y delgado; humedeciendolo por el reverso con Agua natural, y sin mas blanco, que el de la superficie. Esto se dibuja primero sobre el mismo Lienço en seco, con un carbon muy suave, y docil, puesto en una caña, à proporcion de la superficie; y lo que se yerra, se sacude con unas plumas; y asegurados, que sean, los perfiles, se vàn passando en seco con una aguadita de Carmin muy delicada, tanto, quanto se vea, con agua cola, ò goma muy flacas; y despues se và humedeciendo con una Brocha grande por el reverso aquella porcion, que se ha de pintar (y la humedad no sea demasiada) y usando de las aguadas, segun conviene à el color de cada cosa, se và concluyendo: Con advertencia, que conviene acabar primero, lo que se supone estàr delante, y luego como se sigue; porque no se puede borrar lo hecho; y de esta suerte se pueden hazer cosas muy bellas; como se vè en las Cortinas, que cubren el Teatro de las Comedias, que se hazen à sus Magestades en esta Corte: Y esto mismo se puede usar para otros muchos Casos, como para suplementos de Tapizes, y otros semejantes, en que es muy à proposito; porque no falta, ni se desluze, aunque se arrolle la Pintura.

§. VII.
Pintura labrada al Temple.

LA Pintura à el Temple labrada, es la que obra empastando, y cubriendo de Color la Superficie, usando de blanco material, para templar las tintas. Este blanco es comunmente de Yeso, en que se necessita de alto Magisterio, y practica, por el engaño, que ocasiona su mudança de Fresco à Seco; aunque en algunas partes, donde el Albayalde no se toma, ò vicia, se suele usar de el en lugar de Yeso; y aun en Tablas, ò cosa semejante, se usa, barnizando luego la obra, para que no se tome (como yà diximos;) pero de su practica se dirà en el Tomo Segundo.

§. VIII.
Pintura al Fresco.

PASSEMOS aora à la Pintura à Fresco. Esta es la que obra con sola el Agua, y los Colores, con la virtud atractiva del Estuque Fresco, que cubre la superficie, donde se pinta: Y es la mas Robusta, y Valiente de todas las maneras de pintar; asì por el gran Magisterio, con que pide ser obrada, como por no rendirse à las inclemencias del tiempo. Esta es la que ha dado immortal Renombre à los Gigantes de esta Facultad; (20.) à Michaël Angel en el Vaticano, y Sepulcro de Julio Segundo, en la Capilla de Sixto en San Pedro Advinculla; (21.) à Rafael de Urbina en el Palacio del Papa, y en el de los Duques de Florencia; (22.) à Polidoro en las Fachadas, y Frisos de las Calles de Roma; (23.) à el Corezo en el Domo de Parma; à Anibal en las de sus celebres, y estupendas Galerias; à Pedro de Cortona en las del Palacio del Principe Pamphilo, y las del Cardenal Barberino; à Lanfranco en diferentes Cupulas, y Capillas de Roma, y Napoles; (24.) à el Dominichino en la Capilla del Tesoro en Napoles; à Peregrin de Peregrini en la Insigne Libreria del Escurial de España; y à Lucas Jordan en la Escalera, y Bobedas de la Iglesia de aquella justamente Octava Maravilla del Mundo; à Miguel Colona, y Agustin Mitelli, Beloñeses, en el Techo del Salon de los Espejos del Quarto del Rey nuestro señor en el Palacio de esta Villa de Madrid; y en la Cupula de la Merced Calçada, y en la Ermita de San Pablo en Buen Retiro; siendo los primeros, que en España dieron luz del manejo galante à Fresco, y buena manera de adornos, y Perspectiva de Techos; y de nuestros Españoles Don Juan Carreño, y Don Francisco Rizi en el Techo referido de Palacio, donde pintaron algunas Historias à Fresco; y assimismo en la Cupula Ovada de San Antonio de los Portugueses; aunque por averle venido algun detrimento, retocò Lucas Jordan algunas cosas, sin alterar su composicion, continuando lo restante de Cornisa abaxo: Y no menos se esmeraron Rizi, y Carreño en el Ochavo celebre del Camarin de Nuestra Señora del Sagrario de Toledo; Don Francisco de Herrera en el Coro de San Phelipe el Real, y en la Capilla de Nuestra Señora de Atocha, que despues retocò, y continuò Lucas Jordan; Claudio Coello, Joseph Donoso, y Juan Cavezalero en varias obras, que se vèn executadas con eminencia en esta Corte: Y de la manera antigua, y mas fatigada, Gaspar Bezerra, y Patricio Cajes en el passo de la Sala de las Audiencias de este Palacio de Madrid; Vicencio Carducho, y su hermano Bartolome, y Eugenio Cajes en el Palacio del Pardo, y otras partes; Cesar Arbasia en la Capilla del Sagrario de la Santa Iglesia de Cordova; y Antonio del Castillo en las Figuras de la Puerta del Perdòn de dicha Iglesia; Luis de Vargas en la Torre de Sevilla; Alonso Bazquez en el Claustro de San Francisco de Sevilla; Matheo Perez de Alecio en el San Christoval, y Puerta del Cardenal de dicha Ciudad; à Alonso Berruguete, Antonio Mogedano, y otros no inferiores, que omito, por la brevedad.

(20.) Vassar. 3. part. tom. 2. in vita Michaël.

(21.) Idem 3. part. tom. 1. in vita Raphael.

(22.) Vassar. 3. part. tom. 1. in vita Polid.

(23.) Idem, ibid. in vita Anton. Corregij.

(24.) Belori, in vita ipsorum.

Que usassen los Romanos este genero de Pintura, lo hallo constante en Plinio; asì porque expressamente nota los Colores, que en Fresco se pueden gastar, (25.) que son los minerales, excluyendo los artificiales; como por la frequente Relacion de Templos pintados en tiempo de los Romanos. Tal fuè el de la Salud por Fabio Consul, (26.) y el de el Honor, y la Virtud por Accio Prisco, y Cornelio Pino: (27.) Y sobre todo, las Pinturas, que menciona en el Templo de Juno arruinado en Ardea, mas antiguas que Roma, (28.) de mano de Marco Ludio Elota; y assimismo las de Atalanta, y Elena, del mismo Artifice, en Lanubio, Ciudades conterminas à Roma; en cuyos subterraneos se han descubierto otras muchas en nuestros tiempos, como se verà adelante, Lib. 2. Cap. 9. Y que estos sitios no fuessen pintados con las Ceras, tambien lo assegura; pues dize ser este modo estraño à las paredes; pero à proposito para las Naves, (29.) en que sin duda lo usaban; y porque llamandole Pintura de las paredes, por Antonomasia se debe entender la del Fresco, por ser privativa de estos sitios, que si bien pudieran ser à el Temple, parece lo contradizen las referidas de los Templos de Ardea, y Lanubio, en que pondera la duracion, conservando su esplendor, y hermosura, con privacion del Techo; sin que las inclemencias repetidas del tiempo huvieffen bastado à devorar el lustre, y frescura de los Colores; lo qual era imposible al Temple, cuya Pintura, sin duda, reservaban para las Tablas, teniendo la Cerisica destinada à las Naves; pues si de esta usassen tambien en las Tablas, no le pusiera aquella limitacion: Luego siendo (como lo es) impracticable el Fresco en las Tablas, precisamente usaban en ellas del Temple; y consiguientemente el Fresco en el Muro, pues otro sitio no puede tener.

(25.) Ex omnibus Coloribus cretulam amare, udoque illi nirescusant purpurissum, Indicum, &c. Plin. 35. cap. 7.

(26.) Ipse (Fabius) idem Salutis pinxit anno Urbis conditæ 401. &c. Idem, cap. 4. ibid.

(27.) Cornelius Pinus, & Actius Priscus, qui Honoris, & Virtutis ædes Imperatori Vespasiano Augusto restituendi pinxerunt. Idem, ibid. cap. 10.

(28.) Exstant certè, hodieque antiquiores Urbe Picturæ Ardeæ in ædibus Sacris; quibus, equidem nullas equè miror tam longo ævo durantes in orbitate Tecti, veluti recentes. Similiter Lanubij, ubi Atalanta, & Helena cominus pictæ sunt nudæ ab eodem Artifice, utraque excellentissima forma, sed altera, ut virgo, ne ruinis quidem Templi concussæ. Plin. 35. cap. 3.
Decet non sileri , & Ardeatis Templi Pictorem, &c. ::: ; Marcus Ludius Elotas Ætolia Oriundus, &c. Idem, ibi. cap.10.

(29.) Ceræ tinguntur ijsdem Coloribus ad eas Picturas, quæ inuruntur; alieno parietibus genere, sed classibus familiari. Idem, ibi. cap. 7.
Y parece concuerda con esto Vitrubio; pues dize largamente de la Pintura de las paredes, en especial en lugares frescos, subterraneos, y humedos, en los quales, ni el Temple, ni las Ceras podian subsistir, especialmente en la diuturnidad que suponen; (30.) aunque algunas pudiessen tambien ser à el Temple, estando bien defendidas, y libres de toda humedad.

(30.) Cæteris conclavibus, id est, vernis, hibernisque etiam atrijs, & peristilijs constitutæ sunt ab antiquis ex certis rebus certæ rationes picturarum. Vitrub. lib. 7. cap. 5.
Patentibus autem locis uti exedris. Ibid.

También parece ser de este sentir Schefero; pues no ignorando qual sea en nuestros tiempos la Pintura de las paredes, dize indistintamente, que es antigua costumbre; (31.) y consiguientemente practicada de los Griegos, citando en su favor à Pausanias, y el antiquissimo Templo de Apolo Delfico, adornado con este genero de Pinturas y el de Eleusina, que pintò Athenion; Assimismo, dize Plinio, que Pausias (natural de Sicyon en Grecia) Discipulo de Pamphilo, fuè el primero, que inventò el pintar las Bobedas, y Sotanos. (32.)

(31.) Pingere in parietibus antiqua consuetudo est ::: Græci quoque hoc in usu habuere, ut Pausanias nos docet locis plurimis. Schefer. de Arte Ping. §. 24.

(32.) ( Pausias Sicyonius ) idem, & lacunaria primus pingere instituit. Plin. lib. 33. cap. 11.

Pintabanse tambien en Grecia los sitios publicos, como Plaças, Portales, y las Aulas, ò Clases de las Universidades de Athenas, donde se figuraban los Filosofos, y Areopagitas del Magistrado de los Athenienses: (33.) Pintase (dize Sidonio Apolinar) à Speusipo con la cabeça inclinada; à Arato descubierta; à Zenon arrugada la frente; à Epicuro estendida; à Diogenes barbado; à Socrates peliroxo; à Aristoteles con el braço levantado; à Xenocrates con la pierna encogida; à Heraclito con el llanto cerrados los ojos; à Democrito con la risa abiertos los labios; à Chrisipo para indicar los numeros, encogidos los dedos; à Euclides para las dimensiones dilatados; à Cleantes por uno, y otro roidos. (34.) Y en sitios tan descubiertos, es constante, que no podia subsistir el Temple.

(33.) Pingebantur, & loca publica, ut fora, Porticus, Gimnasia. Schefer. ibid.

(34.) Per Gimnasia pinguntur Areopagitica, vel Prytaneum; Speusippus cervice curva; Aratus panda; Zenon fronte contractà; Epicurus cute distentà; Diogenes barba comante; Socrates coma candente; Aristoteles brachio exerto; Xenocrates crure colecto; Heraclitus fletu oculis clausis; Democritus risu labijs apertis; Chrisippus digitis proptèr numerorum inditia constrictis; Euclides propter mensurarum spatia laxatis; Cleantes propter utrumque corrosus. Sidon. Apollin. lib. 9. cap. 9.

Confirmase esto con el Templo de Ardea referido, cuyas Pinturas (segun se hà visto) eran mas antiguas que Roma; por donde se infiere no fueron hechas en tiempo de los Romanos, ni por alguno de ellos, ademàs de ser su Autor Oriundo de Ætolia, una de las Regiones de Grecia: (35.) Y se corrobora esta razon en la elegante forma, y perfeccion de Atalanta, y Elena desnudas (que expressa Plinio;) pues llegò à intentar Poncio, Legado de Cayo, llevarlas (si lo permitiera la naturaleza del Muro) ò bien fuesse con honesta estimacion del Arte, ò con torpe incendio del deleyte: (36.) Y estas eran, sin duda, de mano de los Griegos; pues antes de los Romanos no se discurre otra Nacion, que llegasse à tanta eminencia en el Arte; y al menos (como yà se hà dicho) es preciso persuadirnos, à que estas eran à Fresco, segun su indemnidad, en los accidentes de la ruina, y las voracidades del tiempo. Lo cierto es, que desde Chimabue, hasta el presente, se hà usado, sin que conste de su especial inventor; pero sì, de ayer este restituido en Italia la Pintura, participandola de los Griegos, aunque imperfectamente, por estar alli consumida desde los estragos lamentables de Totila, y Constante Segundo, en aquel formidable Imperio, como nos lo dizen las Historias.

(35.) Marcus Ludius Elotas, Ætiola Oriundus. Plin. ubi suprà.

(36.) Pontius Legatus Caij Principis eas tollere conatus est, libidine accensus, si tectorij natura permisisset. Plin. 35. cap. 3.

Y asì, soy de sentir, que la Pintura à Fresco tuvo su principio en las Practicas, y Exposiciones de la Architectura; pues sabemos, que los Egypcios no tenian otro Idioma, que el mudo lenguage de los Geroglificos, yà esculpidos, ò yà pintados en sus Pyramides, Burbos, Eremos, Obeliscos, y Mausoleos; y cultivandose (especialmente en Grecia) el Arte con el Ingenio, llegò al Auge de su perfeccion: Sin que de esta especial inventiva se haga particular mencion por Autor alguno (que yo aya visto) no siendo despreciable la felicidad de quien lo hallasse; pues (à juizio de todos los Practicos, y Doctos) es el mas galante, y Magisterioso modo de pintar: Y es, sin duda, porque naciò con el Arte mismo, y porque no lo distinguieron del Temple, por ser una, y otra Pintura de calidad aquosa, à distincion de la Cerisica, ò Untuosa: Y asì, Plinio solo entra sencillamente à discurrir de los Colores, que en Fresco se pueden gastar, y quales no, sin hazer de ello mas especial consideracion, como yà se hà dicho. (37.)

(37.) Qui Colores udo non inducantur, &c. Plin. 35. cap. 3.

Consiste, finalmente, la maravillosa operacion de este linage de Pintura en la virtud atractiva del Estuque (formado de Cal, y Arena) con cuyo ardor, à el parecer, insaciable, chupa, y embebe en sì la humedad, que llevan los Colores, con tal violencia, que de aì se sigue el incorporar, y unir en sì mismo aquellos Colores, que verdaderamente son homogeneos, ò semejantes à su naturaleza; pues consideradas las tierras minerales, son de la naturaleza de la Arena; y considerando el blanco, que con ellos se gasta, es la misma Cal (aunque algunos le añaden mitad, ò tercio de Alabastro, ò Marmol blanco:) Con que de este congresso de los Colores, y la Cal, viene à resultar otra especie de Estuque, de tal modo trabado, y unido con la tunica del otro, que està debaxo, en virtud de la humedad; que de los dos resulta un mismo cuerpo; pues queda como inseparable uno de otro.

Defraudase este efecto por una de tres razones; ò por demasiado yelo; ò por demasiado calor; ò por demasiado tiempo: El yelo demasiado, cierra los poros à la superficie; con que le falta aquel atractivo, y toda la operacion queda inutil, como zeniça: El demasiado calor, enjuga tan rapidamente la Cal, que llega yà à fraguar en sì aquella trabazòn, y fortaleza, que hà de obtener; con que se passò aquella apta disposicion, que tenia, antes de adquirir esta forma: El demasiado tiempo, causa en la Cal aquella telilla, ò espejuelo, que vemos sobre el agua, quando la Cal està en remojo; y cerrandose con esto los poros, cessa tambien aquella virtud atractiva, y consiguientemente su efecto: Pero de sus remedios, y los varios efectos de los Colores, con otras importantissimas Observaciones, se tratarà en sus Practicas, Lib. 7. Tom. 2.

§. IX.
Pintura à Olio.

PASSEMOS aora à tratar de la Pintura à Olio, que es la universalissima en todas las Provincias, especialmente de Europa. Esta es, la que pinta en virtud de Azeytes dissecantes, con union, firmeza, y hermosura, sobre todas materias. Es la invencion mas prodigiosa, que han hallado los Hombres, dentro de las jurisdicciones del Pincèl; porque si bien la del Fresco es Varonil, Magisteriosa, y Franca, tiene la limitacion de ser solo para las paredes, ò sitios de Albañileria; pero esta es para todo linage de superficies, admitiendo pintarse, y retocarse muchas vezes, hasta que el Artifice estè satisfecho; lo que no se puede hazer en las otras, sin grave perjuizio, y contingencia de la Obra: Pueden, justamente, hazer honrosa competencia à Griegos, Egypcios, y Caldeos, por tan precioso hallazgo, las Provincias de Europa, especialmente las Belgicas, donde naciò; y las de Italia, donde adquiriò su perfecto nutrimento.

Fuè su inventor Juan de la Encina, natural de la Ciudad de Maftric en Flandes, y morador en la de Brujas (à cuya causa otros le imponen este Apellido, aunque otros el de Vaneik) (38.) el qual, curioso, y especulador, vino à descubrir sobre los años de 1410. (39.) la qualidad dissecante del Azeyte de Linaza; con el qual, mezclando los Colores, y usando de ellos con union, jugo, y morbidez, mas que en otra de las maneras de pintar, se consigue firmeza, hermosura, y duracion en la Pintura, como estè libre de las influencias del Sol, y de la Luna.

(38.) Ioannes Vaneik primus docuit Oleum Lini adhibere, & miscere cum Coloribus, quod antiquitas ignorasse videtur; at modo nihil toto Orbe magis familiare. Laurent. Veyerlink. in Theat. Vit. Humana.

(39.) Segun Carlo Vanmander, en las Vidas de Pintores, que escrivivio en Flamenco.

§. X.

DE Flandes la trasladò à Italia Antonelo de Mecina: Y de alli la participò à España Alonso Berruguete, Español, con mas perfeccion que otro alguno, hasta su tiempo, como Difcipulo del gran Michaël Angel. Hè visto en poder del Excelentissimo señor Duque de Vzeda una Pintura de una Imagen de Nuestra Señora, con el Niño Jesus, en una Tabla pequeña, de mano del referido Juan de Brujas, de una tercia de alto, y quarta de ancho, hecha con extremado primor, y sutileza; y otra de Antonelo de Mecina de un Ecce Homo, de media vara de alto, y una tercia de ancho, no tan aventajado como la de su Maestro; pero con muy buena manera: Y lo que infiero, es, que Alberto Duréro le imitò mucho, porque es su manera muy semejante à la de Juan de Brujas.

Los Colores, son todos los minerales, y artificiales, que tienen cuerpo, y pasta: Bien, que el Cardenillo, Azarcòn, Açul Verde, y Oropimente, no los tengo por seguros; porque el Azarcòn escupe un sarro con el tiempo, que destruye el jugo de lo pintado, y los otros con el tiempo se buelven Negros: Bien, que ay algunas Provincias (como en el Andaluzia) donde permanecen casi indemnes. Los Açules, todos se pueden gastar; pero el Esmalte, en lo comun, y Ultramaro en lo precioso, es lo mas seguro; y algunas vezes el Añil, ò Indico, especialmente para apretar los obscuros. Los Açules, y los Blancos, necessitan de labrarse con Azeyte de Nuezes, para mantenerse; y en los otros Colores, es mas robusto el de Linaza. El Albayalde, Ocre, Tierra Roxa, y Sombra, se conservan en sus Escudillas dentro del Agua: El Carmin, Ancorca, Verdacho, Negro de huesso, de tierra, ò de carbon, y los demàs, no la admiten, excepto el Genulì, y el Vermellòn. Estos Colores, asì templados, se ponen en una Paleta de madera preciosa, y muy delgada, en cantidad proporcionada à la Obra; y es el mas Cortèsano, y menos embaraçoso modo de pintar; porque no se necessita de tanta multitud de Vasijas, como en los demàs.


CAPITULO VIII.

EN QUE SE PROSIGUE LA COMPOSITION
integral da al Pintura.

. . .

pp. 57–59

§. IV.

Perspectiva.

LA quinta parte integral de la Pintura, es la Perspectiva. Y aunque esta, y la siguiente, que es la Luz, pudieran agraviarse de ser partes, siendo el todo; considerada la Pintura mathematicamente, no obstante en lo fisico se consideran como partes integrales: Pero es menester advertir, que en esta inteligencia ay algunas tan principales, que en ellas està depositada la vida de el todo, que constituyen: Assi como la Cabeça, y el Coraçòn, ò el Alma en qual quiera Viviente, son partes tan principales, que en ellas consiste la vida de el individuo. Tiene, pues, tambien la Perspectiva dos consideraciones; una Philosophica; y otra Mathematica: (15.) Si se considera philosophicamente, es la actualidad de la Potencia visiva, ò el exercicio de la Vista, con cuya virtud passan las especies de las cosas visibles, à informar nuestro Entendimiento: Si se atiende mathematicamente, es la consideracion de los rayos visuales, en forma Conica, ò Pyramidal, cuya Basa està en los objetos visibles, y la punta en el centro de la Vista: (16.) Y porque entre estos rayos visuales se considera algun intervalo; ò ya porque realmente le ay; ò ya porque se imagina assi, por terminarse en los angulos, y extremidades del objecto; (aora se haga la vision por emanacion de la virtud visiva; (17.) aora por efusion de las Imagines de las cosas visibles:) (18.) Aviendo estos rayos de concurrir en la punta de la Pyramide, es preciso, que todo lo visible se vea debaxò de alguno, ò algunos angulos; y consiguientemente, que una misma cosa, mientras mas se azerque à la Vista, termine en su Basa mayor angulo, ò se haga hypotenusa de mayor angulo; como tambien de menor, quanto estuviere mas distante; de donde prozeden las degradaciones de las cantidades; pues debaxo de esta regulacion, no se consideran las cosas, como ellas son en la realidad, sino como parecen en la representacion, como se demostrarà adelante. (19.)

(15.) In qua, tam physicès, quàm mathematum gloria, & certitudo, utriusque floribus adornata reperiatur. Joan. Archiep. Cantuar. lib. 1. Persp.

(16.) Visio fit per Pyramidem, cuius vertex est in visu, basis in visibili. Alhacen. Optic. lib. 1. Prop. 19.

(17.) Iuxtà Euclidem in Perspectiva.

(18.) Iuxtà Alhacen. & Vitell. in Opticæ Thesauro.

(19.) Lib. 3. cap. 2.

Esta Consideracion de la Perspectiva en los rayos, que la Optica llama directos, que es la primera de las tres Consideraciones del vèr, es universalissima, y de gran beneficio, no solo à la Pintura, de quien es Reyna, y Governadora, (20.) sino à otras muchas Facultades cientificas; como la Astrologia, Cosmographia, Geographia, y otras. En esta, pues, se distinguen tres modos de proyecciones, ò terminaciones de los rayos visuales à los objectos. (21.) El primero, que se dirige, ò encamina, no solo à los circulos de la Esfera Celeste, sino à todas las demàs cosas visibles, en aquella exterior, y simple representacion, que es la Fachada paralela à la infima Superficie de la Seccion en Montea llana, à el qual llaman Orthographia. El segundo, considera toda la periferia, y profundidad de los objectos, como si fueran transparentes: Esto es, la planta, ò ubicacion, que estan en el Pavimento inferior, donde se assientan; y à este llaman los Mathematicos Stereographia, ò Ignographia. El tercero modo de proyecciones, y mas inseparable de la Pintura, es el que representa los cuerpos en un plano, considerando los rayos, enviados desde el objecto a la vista, cortados en la Superficie del diafano interpuesto entre la vista, y el objecto; (22.) y à este llaman Scenographia. Esta Superficie interpuesta, viene a ser la Tabla, Lamina, Lienço, ò Pared, donde se pinta; imaginandola transparente, ò crystalina, como una vidriera, en la qual se consideran cortados los rayos visuales, que passan desde los objectos (posteriores à la Superficie) hasta la vista, colocada en debida distancia; de cuya eleccion diremos en su lugar. (23.) A esta Superficie, donde se forma esta cortadura de la Pyramide visual, llaman la Seccion, termino verbal, derivativo de Seco, secas, que significa Cortar; de cuyo Supino sectum, sale Sectio, que es el corte, ò cortadura. No se estrañe esta menudencia; porque en Pintores de credito lo he visto muy siniestramente entendido. Esta, pues, Superficie (ò linea de la Seccion, si se considera en perfil) es el constitutivo essencialisimo de la Scenographia, ò Perspectiva Pictorica; y en virtud de la Seccion se forman las degradaciones de las Figuras, y las Imagenes de todo quanto se comprehende dentro de los limites de la Pintura; pues todo se supone de la Superficie àzia dentro, como Basa de la Pyramide visual: De que se infiere, quan grande absurdo sea el creer algunos, como de Fè, que se puede hazer Figura alguna fuera de la Seccion; pues donde no ay Seccion, no ay Perspectiva; y donde no ay Perspectiva, no ay Pintura, como se verà adelante, (::) y como doctamente lo dize Fray Ignacio Dante en los Comentarios de Viñola; (24.) y lo comprueba Leon Baptista Alberti, en su Difinicion de la Pintura, que dize, ser el corte, ò Seccion de la Pyramide visual; (25.) pero son ignorancias del Idiotismo, que solo debian mover à risa, y no à satisfacion.

(20.) Sileo, Opticam Picturæ esse moderatricem, & Reginam. Hugo Semp. de Mathem. discipl. lib. 2.

(21.) In Opticis triplex est proiectionum genus, Orthographicùm, Stereographicùm, & Scenographicùm. Hug. Semp. Soc. Jes. de Mathem. discipl. lib. 4. cap. 7.

(22.) Repræsentat autem Scenographia res in plano, eo modo, quo radij ab obiecto ad oculum producti Pyramidali serie intermediam Tabulam secare concipiuntur, &c. Hug. Semp. ubi suprà, n. 12.

(23.) Lib. 3. cap. 2.

(::) Infrà, lib. 3. cap. 2. prop. 10. Cor. 2.

(24.) In Comment. suprà definir. 1. Regul. 1.

(25.) Leo Bapt. Tract. de Pictur.

Assimismo entienden vulgarmente, que la Perspectiva solo es aquella, que se practica en la delineacion de los Edificios, y otros Cuerpos, ò Superficies rectilineas; y esto procede, de que alli sensiblemente se tocan las lineas de su degradacion; pero en los Cuerpos irregulares, Esfericos, y tuberosos, se imaginan; y lo que en estos llaman Escorço (que es estrecharse, ò ceñirse la longitud, ò extension de las cosas à el breve espacio de su degradacion) no es otra cosa, sino Perspectiva; (26.) y finalmente lo es todo, lo que està comprehendido debaxo de esta Seccion. (27.) 

(26.) Nec solum perfectam rectilinearum figurarum cognitionem assequitur Scenographia, de Curvilineis etiam, ut circulis, alijsque incerto ambitu comprehensis, Regulas præscribit. Hug. Semp. ubi suprà num. 14.

(27.) Opticè est, earundem partium pro varietate situs, & posituræ dissimilis, & inæqualis delineatio. Ludovic. Demont. Tract. de Pict.

De lo qual se infiere, que no ay operacion en la Pintura, que no milite debaxo de los Preceptos de la Optica; y por el consiguiente, que no sea demostrable, cientifica, y geometricamente, como se verà adelante; (*) sino porque en los Cuerpos irregulares, seria sumamente molesto el reducirlos à Reglas de Perspectiva; se demuestra solo en los regulares, donde es mas comprehensible.

(*) Ut infrà, lib. 3. cap. 2. Ex quo fit, ut Pictura omnis ad Perspectivam pertineat. Quia tamen in multis corporibus irregularibus operosum nimis esset, ex Arte, & Regulis procedere, ideo Perspectiva paulò arctiùs sumitur, ferèque tota in delineandis ijs corporibus versatur, quæ rectis lineis constant, aut quæ ad illa possunt revocari. Frans. de Chales, Soc. Jes. in Curs. Mathem. tom. 3. Tract. 21. ad init.

Llamaronla los Griegos Scenographia, por las Scenas Comicas, Tragicas, y Satyricas (que en su tiempo se representaban) segùn lo pedia la calidad de la Historia, ò Fabula. Y el primero, que en este genero de Pintura, de Mutaciones, ò Scenas, se señalo entre ellos, parece aver sido Æchilo; (28.) y despues su Discipulo Agatharco, que de esta materia escriviò un Commentario; à quien siguieron Democrito, y Anaxagoras, que tambien escrivieron, expressando la importancia de elegir punto determinado, adonde concurran las lineas fisicas, è imaginarias de toda la Obra: A cuyo intento Fresnoy: 

Sin minus, & puncto videantur cuncta sub uno. (29.)

(28.) Primù Agatharcus Athenis Æschylo docente tragœdiam Scenam fecit, & de ea Commentarium reliquit. Ex eo moniti Democritus, & Anaxagoras, de eadem re scripserunt, quemadmodum oporteret ad aciem oculorum, radiorumque extensionem, certo locò centri constituto, ad lineas ratione naturali respondere. Vitrub. in Præfat. lib. 7.

(29.) Fresnoy, de Arte Graph.

Es, pues, la Perspectiva el Alma, y la Vida de la Pintura; el Polo, donde se gyra el Arte del Dibujo; el Sol, que ilumina à este aparente Orbe fingido, assi como el Celeste dà Luz, y esplendor à el verdadero: Es la que subministra las mas importantes Reglas de la imitacion; la que preside à todas las operaciones del Arte de la Pintura; la que especula los mas escondidos primores de la Naturaleza; la que investiga los ocultos prodigios del mas Noble de los Sentidos; pues la Vista, no solo por estar colocada en lugar mas eminente, y por su admirable estructura, y organizacion, es superior à los demàs, sino que comunmente son los ojos el encarecimiento de lo que mas se estima, (30.) Espejos del Alma, Indices de los afectos: En las Sagradas Letras son repetido symbolo del favor, ò el menosprecio. Diganlo el acepto Sacrificio de Abel, y el detestable de Cain, sin mas frasse, que concederse, ò negarse los Divinos Ojos à su atencion. (31.) Los de su alta Providencia, y Misericordia, son repetidamente solicitados de nuestras humildes deprecaciones. El Entendimiento, que es la principalisima parte del Hombre, se denomina con la frasse de los ojos. (32.) La mayor felicidad de nuestra Naturaleza, consiste en el Acto de la Vision Beatifica. Elogian los Poëtas à el Sol, llamandole Ojo del Cielo. Y ultimamente, à el que estuviesse privado del beneficio de la vista, es negada por las Leyes la impetracion de el Magistrado, (33.) dando por causal, que aquel, à quien el acaso privò de la Dignidad de los ojos, no es capaz de obtener la Dignidad del Magistrado. Baste, por aora, esta breve delineacion de la Perspectiva, remitiendome à su especial Tratado. (34.) Y este breve Elogio à tan eminente Sentido, por ser la Potencia regulativa de las operaciones de la Pintura; y esta su objecto especificativo.

(30.) Nam apud omnes omninò Homines in moribus positum est, præstantissimas quoque res oculi nomine designare. Hug. Semp. ubi sup. cap. 2.

(31.) Respexit Dominus ad Abel, & ad munera eius, ad Cain autem, & ad munera illius non respexit. Genes. 4.

(32.) An non ratio, quæ potior Hominis pars est, oculus appellatur? An non Solem Principem Coeli Lucem, Mundi oculum nuncupamus? An non Dei providentiam, & iustitiæ æquitatem, oculo adumbramus? Hug. Semp. ubi supra.

(33.) Hinc cæcis postulare, & novum petere Magistratum Legibus interdictum, Gloss. l. Cæcus, cap. de Iudicijs, quia quem oculorum Dignitate casus privavit, ei non convenit Magistratus gerere Dignitatem. Apud P. Hug. Sempil. de Mathem. discipl. lib. 4. cap. 2.

(34.) Lib. 3.