Palomino 1724/II.7

Antonio Palomino de Castro y Velasco, El Museo Pictorico y Escala Óptica. Práctica de la Pintura, en que se trata de el Modo de Pintar à el Olio, Temple, y Fresco, con la resolucion de todas las dudas, que en su manipulcion pueden ocurrir. Y de la Perspectiva comun, la de Techos, Angulos, Teatros, y Monumentos de Perspectiva, y otra cosas muy especiales, con la direccion y documentos para las Ideas ó Asuntos de las Obras de que se ponen algunos exemplares II, Madrid [la Viuda de Juan Garcia Infancon] 1724.


LIBRO SEPTIMO.

EL INVENTOR,
QUARTO GRADO DE LOS PINTORES.

. . .

pp. 98–107

CAPITULO QUARTO.

DE LA PRACTICA, Y OBSERVACIONES
de la Pintura al fresco.

§. I.

Pintura al fresco no espara copiantes.

La Practica de la Pintura al fresco, tiene aqui su debido lugar, porque no es para Copiantes, ni Pintores timidos, ni sujetos á tener precisamente por donde obrar de caudal ageno; pues aunque siempre ha de aver traza, ajustada à las medidas del sitio; y estudios particulares, yà de algunas figuras solas, ò ya de algunos gruppos de historia: Esto ha de fer de caudal proprio; mediante lo qual se obra con libertad, magisterio, y dominio; que es lo que requiere este linage de pintura, para que en un dia se pueda abançar mucho, y la obra tenga menos remiendos, y pegaduras, sin otros intereses de mayor importancia para su lucimiento, como adelante diremos.

Difinicion de la Pintura al fresco.

Es, pues, la pintura al fresco (como diximos en el tomo primero, lib. 1. cap. 6. §. 8. ) La que obra con sola el agua, y los colores mediante la virtud atractiva del estuque fresco, que cubre la superficie, donde se pinta. De donde se infiere, que no se puede dibujar en el mismo sitio cosa alguna, que fe aya de pintar al fresco, como se suele hazer en el temple; à causa de averlo de cubrir luego el estuque. Llamase al fresco, porque se ha de pintar, estandolo el estuque, y no de otro modo; y assi no se tiende, ni se señala cada dia mas porcion, de lo que en aquel dia se pueda concluir, y por esso le llaman tarèa, y el Italiano Giornata, lo mismo que jornada que es el camino de un dia; por que se llama tarea en la pintura al fresco. Y porque el estuque, ante todas cosas, se debe preparar, hablaremos primero de su disposicion.

§. II.

Disposicion del estuque.

El estuque debe prevenirse, si possible fuere, quatro, ò seis meses antes, que se comience à usar de èl; y en caso que no sea possible; començar por las cosas de Arquitectura, y adornos (si lo ay) antes de emprender, lo que huviere de historia, ò figuras. Fraguase, pues, el estuque de cal, passada por harnero, y aun si puede ser, por cedazo de cerdas, algo abierto; y de arena jugosa, y de buena calidad, y no arcillosa, passada por cedazo de cerdas, para lo qual, necessita de estar algo oreada, porque sino, cria una cortecilla el cedazo, que no la dexa passar; y lo mismo haze la cal, aunque golpeandolo boca abaxo, se cae.

Cantidades de la cal, y la arena para el estuque.

Las cantidades han de ser iguales, que es lo mejor, segun tengo experimentado, y mas sino ay el tiempo, que dixe, para que el estuque se dulcifique bien, que si huviesse tiempo sobrado, se podran echar a tres espuertas de cal, dos de arena. Y esta mezcla, se ha de hazer con agua dulce en algun gran tinajon, estanquillo, o arteson muy grande, donde comodamente se pueda batir, y dexarle bien bañado, y cubierto de agua. Y si la obra es grande, conviene tener dos de estos depositos, para que en tanto, que el uno se gasta, se vaya preparando el otro,

Estuque dulce, y purificado importa mucho.

Hecha assi esta mezcla, se ha de batir todos los dias, quitandole primero con alguna tejuela, aquella lapa, ò espejuelo del salitre, que cria encima de el agua, (que para este fin se dice ha de quedar bien bañado, y cubierto de agua) y dexandole en la misma forma, se haze à otro dia la misma diligencia, y se continua siempre con el agua dulce, sin dexarle nunca embeber, ni secar. Y desta suerte viene à estàr tan suave, y purificado de aquella braveza de la cal, que se gasta como una manteca, sin ofensa de las colores, ni hazer aquellas mudanças de fresco à seco, que à vezes dexa burlado à el mas experto.

El estuque, aunque no lo ha de bazer el Pintor, conviene faberlo, para mandarlo.

Y aunque esto no lo ha de hazer el Pintor, conviene que lo sepa, a fin de que lo pueda mandar, y advertir à el Albañil, que para este efecto, y otros, avrà de assistir, yà sea por cuenta del Pintor, o yà del dueño de la obra; porque no todos saben las calidades, y cantidades, que esto debe tener, y mucho menos para el manejo. Y antes de tratar de él, debemos suponer la superficie, dispuesta en la forma convéniente. Y es lo primero, que este bien seca, y libre de toda humedad: porque no estandolo, se quedarà manchado despues con el salitre, qué arroja al tiempo de secarse.

Preparacion de la Superficie para pintar al fresco.

Lo segundo conviene, que la superficie estè aspera, y raspada: pero igual. Lo raspado, y aspero, importa para que el estuque haga pressa, y no se cayga, o se descostre. Lo igual importa, para que el estuque no haga quiebras: pues donde quiera que aya algun hondo, como es preciso igualarle para que no degenere de lo demas: de ai procede, que aviendo de quedar mas cargado en aquella parte, queda siempre algo foso, y por alli abre, y haze grietas, y aun se cae.

Lo que importa el vañar bien la superficie para pintar al fresco.

Lo tercero importa bañar la superficie muy bien con agua dulce la tarde antes, solo aquel pedazo, que se aya de pintar el dia siguiente, y lo mismo se ha de hazer tambien por la mañana, antes de tender el estuque porque esto importa, para que mantenga la tarea fresca, y jugosa todo el dia, y mas si es verano: pues quanto le daña la humedad en lo interior del muro, tanto le aprovecha la que recibe por afuera, al tiempo de la manipulacion. Y prevengo, que si la superficie estuviere jarrada de antiguo, y lisa (como no sea de yesso blanco muerto, que en esse caso serà menester rasparle) bastara picarla muy bien obrando en lo demás como està dicho.

Modo de manipular el estuque el Albañil, para pintar al frescos.

Prevenida, pues, la superficie en esta conformidad, y señalada la tarea, o trozo, que se ha de tender del estuque, tomarà el Albañil una porcion de el en una paleta de palo, que tendrà en la mano izquierda, y de alli ira tomando con llana, ò plana, ò palustre (segun el estilo de Valencia, y de Andalucia) y lo ira tendiendo en la superficie, de manera, que quede la tunica de el gruesso de un canto de real de à ocho, igualandola bien, sin dexar costurones, ni cargado alguno. Lo qual concluido, y antes que se embeba demasiado, lo ha de ir bruñendo, y apretando con la misma llana, o pallustre: y si la tarea fuere grande, no aguardar à tenderla toda para bruñirla, si no à trozos: porque esto importa, para que quede mas firme, y no haga grietas.

Lo que importa el labar la tarea el Albañil.

Concluida, pues, esta diligencia, ha de labar el Albañil toda la tunica del estuque con una mazorca de paño, de lino muy bien remojada, y abultada, para conseguir tres cosas: La primera, el quitarle lo acerado, y liso, con lo qual no pega la color: La segunda, acabar de igualar la superficie, desmintiendo los viages de la llana: Y la tercera, mover la arenilla, y abrir los poros de lo bruñido, para que haga pressa la color, y se consiga mejor pasta, y mas grato manejo: con lo qual dexa yà el Albañil, concluida su operacion.

§. III.

Modo de assentar el primer carton.

Despues de esto, y sin intermission alguna, se sacude ligeramente la tarea, con un pañuelo, para que aquella arenilla superficial, que huviere quedado suelta, se cayga, y no sobre los ojos al tiempo de pintar, como suele suceder, si es en techo, o bobeda, con gran perjuizio, y molestia del Artifice (y aun assi serà bien ponerse unos anteojos conservativos, si no los usa de grados) y despues de esto, sentar el carton, ajustado à su sitio (como diximos en el lib. 6. cap. 3. de la Pintura al temple) para lo qual serà conveniente, que entonces, por lo menos estè sentado todo el carton grande del sitio, para que este primer trozo, que se sienta, se ajuste bien à los encaxes, y comisuras de todo lo demás porque en este primero, consiste el que todos los siguientes vayan bien.

Modo de estarcir el carton, y recortar la tarea.

Assentado, pues, este primer carton (dibujado, y picado, como se dixo en dicho Capitulo del Temple, y fixado con sus tachuelas, se estarcirà con la mazorquilla de carbon molido; y tambien se ha de golpear con ella por toda la orilla, para cortar despues la tarea por aquella señal, y que sirva de registro, para ajustar por ella la del dia siguiente; y assi de los demás.

Lo que se de hazer en quitando el carton de la tarea.

Como se han de pasar los persiles de lo estarcido para pintar al fresco.

Hecho esto, se quitarà el carton, y se recortarà toda la orilla de la tarea (que quedò señalada, donde terminaba) y essto se harà con un cuchillo, o paletilla en punta, cortando al soslayo àzia fuera, para que no rebabe, ni haga quiebras àzia dentro (porque siempre se ha de tender dos dedos mas de lo señalado) y lo que sobrare, no se ha de rozar, hasta que este acabada la tarea, porque ayude à conservar su frescura por las orillas. Despues se iran passando, con una punta de lapiz negro (no muy aguda) todos los perfiles de lo estarcido: y los que fueren lineas rectas se tiren con regla; y si huviere algunas curvas, que dependan de centro, tirarlas con bramante, y lapiz, que estè atacado en él. Y esto ha de ser de suerte, que demàs de señalar lo negro del lapiz, haga algun sulco en el estuque, para que aun despues, que con la repeticion de las tintas, se aya perdido el transparente de los trazos del lapiz, el sulco pueda servir de registro.

Estilo antiguo en el modo de recalcar los cartones, dibujados sobre el estuque el fresco.

Pintura al fresco, no ha de estar donde se le pierda el respero.

Cartones de Michael, Rafael, y otros se tienen oy dia en grande estimacion.

No conviene este ya gastado el gusto del Artifice, quando llega à la obra.

Antiguamente (y no tanto, que no lo alcançasse yo) no se picaba el carton, si no puesto ya, y clavado en su sitio, sobre el iban passando, ò recalcando los perfiles con un pedazo de hasta de pincel en punta no muy aguda, con la bastante fuerça, para que pudiesse hazer algun sulco en el estuque fresco; y esto solo servia de registro, para ir pintando: como oy se vè en el Pardo [!], y en otras partes, donde alcança la vista à comprehenderlo, y aun las manos a tocarlo. (aunque yo soy de parecer, que la pintura al fresco, no ha de estar donde se le pierda el respeto. Esto es, donde se pueda manosear.) Y respecto de esta practica dibujaban los cartones tan digeridos, y tocados de claro, y obscuro sobre papel pardo (que siempre usaban) que despues de aver servido, se estimaban mucho entre los Pintores: como oy se estiman en Italia los de las obras de Michael Angel, Rafael, Anibal, y otros. Pero aviendose experimentado, que esto gastaba el gusto de suerte, que quando el Artifice llegaba a la execucion de la obra, ya no le tenia; se ha escusado este inmenso trabajo. Y mas quando seria inutil aviendolo de estarcir, y ensuciar con el polvo del carbon: cuya practica, y la de passar los perfiles con el lapiz, se ha experimentado en nuestros tiempos, ser mucho mas conmoda, facil, y breve. Circunstancias todas no delpreciables, quando conducen à la mayor perrfeccion de el fin, en que no conviene, estè yà gastado el gusto de el Artifice. Como tambien se ha discurrido la ligereza, y commodidad de la paleta, con un lienço imprimado, como diximos en el referido Capitulo de el Temple.

§. IV.

Lo que se ha de hazer despues de estar y a dibujada la tarea.

Passado ya, pues, de perfiles el dibujo en la forma, que hemos dicho, se ha de bolver à sacudir lo dibujado lentamente, porque el cisquillo de lo estarcido no ofenda las tintas, que se metieron encima, y despues se ha de rociar toda la tarea con agua clara, y un brochon grande, aunque sea de esparto, algo machacado para lo qual se ha de tener una basija con agua limpia, y su brochon, que no sirva de otra cosa, que para rociar, assi en esta ocasion (à causa de que en ella no conviene estregar, porque se borraria lo dibujado, por estàr tan reciente) como para rociar tambien, de quando en quando, lo que se pinta, y mas si es verano. Y tambien se tendrà otra basija con agua, y su brochon para remojar, y estregar de rato en rato, lo que no se pinta por entonces, para que no se pase. Porque en dexandolo parar mucho tiempo, haze la cal, ò el estuque en la extremidad de la superficie, aquella telilla, ò espejuelo, que le cierra los poros, con lo qual no atrae, ni incorpora en si la color, y fe cae como ceniza. Esto es aunque no llegue à secarse; que si se seca, yà no sirve, y es menester rasparlo, y bolverlo a tender, y dibujar; y esta segunda basija de agua, no puede servir para rociar, lo que se pinta; porque no dexa de blanquearse algo estregando la cal, y si con ella se roziara, mancharia la pintura.

Prevenciones para la pintura al fresco en tiempo de yelo.

Esto es haziendo buen tiempo; que si haze yelo fuerte (que es el peor temperamento, que puede hazer) se necessita de tener las dos basijas de agua, que diximos, puestas al fuego, para que el agua estè caliente, y con ella se pueda rociar, y bañar la superficie en la forma que queda dicho; y aun convendrà, que el agua, de que aya de usar el Albanil, estè tambien templada. Y todo esto serà menester, si el yelo es fuerte: porque si llega à elarse la tunica del estuque, es peor que todo lo referido: pues no chupa, ni incorpora, y se cae como ceniza, como lo tengo experimentado; y si todas estas prevenciones no bastaren, sera preciso dexarlo, hasta que passe aquella intemperie.

§. V.

Colores para pintar al fresco.

Antes de passar adelante, serà bien, hagamos un breve resumen de los colores, que precisamente se gastan al fresco. Estos son todos los minerales, y algunos cazinados, o actuados en virtud de el fuego. Los minerales son: El ocre claro, y obscuro, la tierra roja, Albin, Pabonazo, sombra de Venecia, y del viejo, tierra verde, y tierra negra. Los de el fuego son: El azul esmaltè, el negro de carbon, ocre quemado, Hornaza, y Vitriolo Romano, quemado, y Vermellon, aunque de esté, mejor es el mineral. Y en los sitios descubiertos, ni el uno, ni el otro, porque à pocos dias se buelven ambos de aquel color, que tienen en pasta, y aun peor, que es un morado vilissimo, y baxo. Y assi en tales sitios, ò que esten proximos à la inclemencia, no ay que acordarse del Vermellon, ni mineral, ni artificial. Pero en los sitios cubiertos, y defendidos de las influencias, es bellissimo color, y se mantiene grandemente, de que tengo repetida experiencia. Y para que mejor se mantenga, no ha de tocar el inmediatamente à el estuque; sino primero se ha de manchar de tierra roja; y sobre esta, labrar con el Vermellon, aclarandole con el blanco, y obscureciendole con el Albin, y el Pabonazo, y en algunos apretones, añadiendo sombra del viejo, ò tierra negra: y queda tan fresco, y hermoso, que al olio, no se haria mejor.

Calidades de algunos colores para el fresco.

Albin, y Pabonazo para el fresco, y sus calidades.

Los ocres no tienen melindre en labrarse, solo es menester advertir, que lo que no lleva blanco, se obscurece, y se rebaxa mucho, à el secarse; bien que el que llaman de Coleteros, es mas fiel, y hermoso, que el de Valencia: y la misma calidad tiene la tierra roja en fortalecerse. El Albin, y Pabonazo, no hazen mudança, y son los colores, que suplen el carmin ran superiormente, que cogiendo bien fresco el estuque, à vezes engañan, pareciendo carmin. Y se advierte, que el Pabonazo, rebaxa un grado à el Albin: y este, no se vende en las tiendas, pero se trae de las Minas del Cobre, en el Reyno de Jaen; y alli, y en toda el Andalucia, tienen de èl mucha noticia los Pintores, y Doradores, y aun se vende con el nombre de Almagre.

Sombra de Venecia, y del viejo, y sus calidades para el fresco.

La Sombra de Venecia es muy falsa, porque afloxa, y aclara mu cho al secarse; siendo assi, que en fresco tiene un fondo admirable; pero despues dexa burlado à el Artifice. Y assi gastela quien quisiere, que yo la tengo desterrada de este linage de pintura; y en su lugar, gasto la del viejo, que es bellissima, y fiel para todo, y con ella no haze falta la otra.

Tierra verde, y verde de Montaña.

Tierra negra, bellissima para elfresco.

La tierra verde, que por otro nombre llaman Verde de Verona, es un color soberano, y si no afloxàra tan desatinadamente al secarse, no avia dinero, con que pagarla. Pero si coge el estuque fresco, se mantiene mejor. Y siempre es bueno gastarla, para paños verdes, mezclada con el verde Montaña, y alguna puntica de ocre: porque con lo que este se rebaxa, y la tierra verde afloxa, quedan bien. Y el verde Montaña por sì folo, no se puede gastar al fresco (por esso no le he puesto entre los colores de este manejo) porque, ò no agarra, ò si agarra, se requema; bien que esto se suple, gastandolo con leche; pero mezclado con la tierra verde, aguanta, y es muy hermoso; y mas si es de el que suele venir de Venecia en pastillas (que algunos le llaman Verde granillo) que es muchissimo mejor, que el que se vende por acà en polvo. Puedesele mezclar algun tanto de hornaza en los claros, junto con el blanco. Y para los obscuros en los sitios cubiertos, se puede rebaxar la tierra verde con el añil, y algun poco de ocre, ò sobra del viejo. Y si es al descubierto, con el negro de carbon, ò sombra del viejo, ò tierra negra; la qual es bellissima à todas luzes, y à todas sombras, y mas si es la de Venecia, que viene en pelotas.

Calidades de elemalte para al fresco.

El Añil, è indico, camo se puede usar al fresco.

Morados al fresco, como se hazen.

El Azul, es el escollo de este linage de pintura; pero no nos ha dexado la suerte arbitrio para elegir, precisandonos à usar de el esmalte, que en substancia, es vidrio molido. Este se puede gastar solo, y mezclarse con el blanco, y cogiendo el estuque fresco agarra muy bien, usando de una lechecilla de agua, que aya estado en la cal, y estè embrabecida con aquel salitre. Pero si ha de estàr al descubierto, no lo tengo por seguro. Y en este caso, serà conveniente gastarla con leche de cabras; y para rebaxar los obscuros, donde no alcança él solo, se rebaxarà con el negro de carbon, y se apretarà con la tierra negra. Pero debaxo de cubierto, se puede usar de el Añil, para los obscuros, como en el verde, no para mezclarlo jamas con la cal, porque perece; y por esso no lo puse entre los colores del fresco, porque este es de los intrusos. Tengo experimentado, que el esmalte puro,ò mezclado con el Añil, añadiendole algo de la tierra verde, ù de una piedra azulada, que llaman Ignoto, agarra sin leche maravillosamente. Y de este mismo modo, se pueden hazer los morados, mezclandole al esmalte, en vez de Carmin, Pabonazo, ò Albin, à proporcion; y tambien necessita de leche para su firmeza, especialmente, si ha de estàr al descubierto.

Color negro al fresco.

En quanto à color negro, el de carbon de encina sin la cascara; bien molido, es famoso (cogiendo el estuque bien fresco, para que agarre) porque la tierra negra, mezclada con el blanco, pardea mucho; pero es mejor para apretar los obscuros.

§. VI.

Blanco, que se debe gastar al fresco; y como se prepara.

Resta aora decir del blanco, que se debe gastar al fresco: Este es el de la misma cal sola sin la arena; para lo qual se eligen de la cal viva en terrones, la mas blanca: Esta se mata en un tinajon (que llaman vaño en Castilla) regandola de quando en quando, hasta que toda desfogue, y se desmorone; y entonces irla cebando de agua, y meneandola, hasta que toda estè bien bañada, y cubierta de agua sobrada, y dulce. Y con esta se ha de hazer lo mismo, que dixe de el estuque, quitandole el espejuelo todos los dias, y aun apurandole el agua todo lo que se pudiere, para que llegue à endulçarse quanto an tes: y hecho esto, se le buelve a echar agua dulce en abundancia, y batirla muy bien, repitiendo lo mismo todos los dias, por espacio de quatro meses, si pudiere ser; y por este inconveniente, aquellos, que suelen tener obras de esta calidad, conviene, que aun quando no las ay, hagan esta prevencion en cantidad, y en teniendola bien curada la cal, y dulcificada, guardarla en pellas, o en alguna vasija grande, dexandola secar.

Como se ha de adelgazar el blanco para el fresco, sin molerle.

Como se han de hazer las tintas para la pintura à fresco.

Però antes de apurarle el agua, se ha de colar por un cedazo de cerdas, bien cerrado poniendole sobre dos palos encima del tinajon, donde se huviere de passar, y meneando el caldo espeso, que se echare en el cedazo con una brocha para que passe; y sacudiendo afuera, de quando en quando el cedazo, para que cayga la broza, que và quedando en él. Y desa manera colando toda la cal, queda como una leche, y se dexa sentar; y despues se le và apurando el agua, dexandole la que baste, si se ha de usar de ella; y si no, dexarla embeber, y hazer, lo que queda dicho. Mas para aver de usar de ella, se ha de tener un cucharon grande de palo, para sacar de la que està reposada, è ir haziendo las tintas de fabrica, y las otras generales, segun diximos en el Libro antecedente, cap. 6. tratando de la pintura al temple. Solo con la diferencia, de que el blanco ha de ser la cal, y no el yesso. Y el carmin, ha de ser el Albin, ò Pabonazo; y para usar de las tintas, no se ha desacar de ellas con la cuchara; antes bien se ha de menear la tinta en su deposito con una brocha, y assi liquida se ha de echar en la basija, què se ha de tener à la mano; porque este linage de pintura, todo es agua.

Blanco para la paleta al fresco.

Resta aora el blanco para la paleta, el qual (si la cal està bien dulcisicada) podrà ser de este mismo, haziendo de el otra coladura por cedazo de seda, bien tupido; para lo qual ha de estar la lechada de la cal muy aguada, porque de otro modo no podrà passar: y aun assi serà menester menearlo con brocha, y sacudir las granzas del cedazo, de quando en quando. Y en aposandose, se halla en el hondo de la vasija un blanco como una quaxada; del qual se ha de usar para la paleta, tomandolo con cuchara, que no sirva de otra cosa.

Pero si el blanco de la cal, es de lo guardado en pellas, o en vasija, yà seco, como diximos, serà preciso quebrantarlo, y echarlo en agua, y en estando bien remojado, irlo repasando en la losa con la moleta.

Blanco de marmol, para mezclar con la cal, que no està dulci sicada.

Molinillo para el blanco de marmol; y colores de el fresco; y temple.

Y si toda esta preparacion del blanco de cal, no se pudiere lograr por falta de tiempo, serà preciso, buscar algunos pedazos de marmol blanco de lo mas apurado; y crudo, quebrantarlo, y molerlo en mortero de yerro, passandolo por tamiz, ò cedazo de Botica; y aun si despues de ello se pudiere moler en molinillo (que para este efecto, y moler colores en cantidad para estas obras le tienen algunos, y yo tambien) sera muy conveniente; y de esta massa se ha de mezclar con el blanco, que sirve para la paleta, por lo menos, una tercera, o quarta parte; por ser este, el que sirve para carnes, ropas, flores, y cosas mas delicadas. Y siempre, que esto se pudiere lograr, no ay que perderlo, por que importa muchissimo, aun estando la cal purificada; bien que en este caso, se le podrà echar solamente una quarta, o menos parte.

Y assi lo usaba Lucas Jordan en todo quanto pintò al fresco y asseguraba, que en toda Italia se practicaba lo mismo. Y se advierte, que à falta del marmol puede suplir el Alabastro, lo qual dà gran fortaleza à el blanco, porque de la cal, y marmol se viene à hazer cierta especie de estuque, como lo gastan los Estuquistas, que fingen con el estatuas de marmol, y otras cosas, que engañan en el tacto, pulimento, frialdad, y dureza.

§. VII.

Como ha de ser la paleta del fresco.

Esponja, que se ha de tener para limpiar la paleta del fresco.

Brochas, y pinceles para el fresco.

Prevenidas todas estas cosas, y puestas las colores molidas, y cubiertas de agua en sus escudillas, ò cazuelas, cada una con su cuchara (como diximos en dicho Capitulo del Temple) y suponiendo, que para las cosas, que constan de tintas generales, no es necessaria la paleta, pues con ellas fe labran, en la forma que diximos del temple: Vamos aora a tratar del uso de la paleta (que es el empeño mayor) la qual puede ser de un lienço de à bara, como se dixo en el temple, à lo menos de tres quartas, para que en ella se pueda manejar la brocha, y hazer las tintas, que se ofrecieren, sin encontrarse unas con otras, y poner porcion bastante de cada color, assi por lo mucho, que se gasta, como porque no se sequen tan presto; y aun assi, se han de rociar, de rato en rato. Y para limpiar el campo de la paleta, quando se ofrezca, se ha de tener una esponja como el puño, con la qual, humedecida, se limpia muy bien, y se estruja en el agua, que se tiene à la mano en una cazuela grande, y vidriada, assi para esto, como para labar el pincel, o la brocha, quando se ha de mudar de tinta; y otra limpia, para mojar en ella, y desleir la color, y liquidar las tintas, que se hizieren. Bien, que esta se podrà escusar, no llegando à el hondo de la otra con el pincel; que es donde se và aposando lo que se laba de las brochas, y la paleta. Con esto, y buen recado de brochas largas, y pinceles del mismo pelo, que son los unicos, que se pueden usar al fresco, porque los demas se queman, salvo los de meloncillo, para algunas cosas sutiles: Començarà à pintar, metiendo primero los campos, ò celages, que las figuras tuvieren detràs; y siempre ha de observar esto mismo, pintando successivamente, lo que se và acercando mas à nuestra vista, hasta venir à la figura, o figuras, que estuvieren delante, ò en primer termino. Porque de lo contrario le costarà despues sumo trabajo el andar recortando por los extremos, y nunca puede quedar bien graduado, ni desperfilado como conviene.

No se ha de emprehender toda la tarea de una vez.

Lo que se ha de abservar al fresco en tiempo seco, caluroso.

Tambien debe advertir el Pintor Fresquista, que no ha de empre hender de una vez toda la tarèa, sino aquel pedazo, que pudiere acabar de una sentada promptamente; porque en començando à labrar una cosa, es menester no dexarla de la mano hasta concluirla, porque se passa, y las pinceladas, que se dan despues, no se unen, ni sientan, bien, salvo algunos punticos miniados de obscuro en alguna parte. Pero si lo emprehendido tarda, por tener de suyo mucho, que hazer, y el tiempo es seco; serà preciso rociarlo de rato en rato con la brocha del agua limpia; y con la otra remojar estregando la superficie de el estuque, que se està en blanco. Y aun en tiempo seco, y caluroso, sera bueno, à le que se huviere de proseguir por la tarde (antes de emprehenderlo) darle una mano de labadura con la mazorquilla de paño de lino, con que laba el estuque, el Albañil, y que este bien remojada, y con algo del mismo estuque, para que con la arenilla, remueva, y abra los poros à lo tendido. Y si con esto se perturbaren demasiado los perfiles de lo dibujado, bolverios à passar; y lo mismo se puede hazer en tiempo de invierno, y mas si es humedo, para acabar a otro dia, si quedare alguna cosa.

Como se han de pintar las carnes al fresco.

Se puede unir la pintura al fresco, como se fuer a al olio.

En quanto à las Carnes, despues de perfilarlas con tierra roja, ò Pabonazo, y ocre, meterà una media tinta general de su color, y despues irà rebaxando hasta los obscuros, usando para esto de una tinta de esmalte, y tierra verde, mezclandola con el ocre, y el blanco, y rojo, conforme convenga à la calidad del colorido, y tambien con la tierra roja, y la verde, se hazen muy buenas tintas para los obscuros, apretando con la sombra, y albin, y (si huviere menester mas fuerça) con la tierra negra, y Pabonazo. Y es menester advertir, que no dexandolo descansar, se puede unir, como si fuera al olio, quando la brocha, ò pincel van descargados ya de la color. Y aunque no lo estè, mojandolo en el agua, y sacudiendole, una, y suaviza las tintas grande mente. Y si esto se hiziere con una brochuela fofa, y suave humedecida serà mejor. Pero el tamaño de la brocha, para este efecto, la abrà de aplicar la discrecion del Pintor, à proporcion de las plazas, y tamaño de las figuras; y de esta suerte se consigue una manera labrada, y empastada como à el olio, sin aquel afàn de la manera antigua miniada, ò punteada, que podia consumiir à un bronce

Hornaza; como sa ha de gastar al fresco.

Aqui conviene advertir, que despues de aver hecho el primer embrion de las carnes, que viene à servir de bosquexo, se puede var de la hornaza, mezclandola con el blanco, y rojo; y aun con la tierra verde, y Vermellon, para reflexar algunos obscuros, y es dulcissimo color, suave, y fuerte en hazer buena tez à las carnes pero no ha de tocar inmediatamente sobre el estuque, sino despues de la primera pasta; para hermosear las tintas; y nunca al descubierto de la inclemencia, y de esta misma suerte se ha de usar de el para los paños amarillos claros, labrandolos primero con el ocre, y blanco. Tambien es bueno el vitriolo quemado, para rebajar algunos frescores, y paños rojos: pero no es el que mas falta haze, aviendo el ocre quemado, y los demás rojos.

§. VIII

[el modo de retocar la pintura fresco]

Solo resta advertir el modo de retocar, en caso necessario, la pintura al fresco; (porque à la verdad, lo mejor es, que no sea menester) y esto se executarà (y mas si es al descubierto) con las mismas colores del fresco, gastadas con leche de cabras, porque la de obejas, y Bacas es muy gruesa (bien, que en caso preciso, se podràn estas aguar, para gastarlas) y obrando de esta suerte, se retocarà todo lo que lo necessitare, especialmente las juntas de las tareas; y pintar los azules de esmalte enteramente sobre seco, si no se huvieren hecho al fresco. Y aun en los sitios cubiertos, se podrà usar del azul verde, y azul fino, que llaman de Santo Domingo; pero nunca en fresco, porque se mueren. Ni tampoco el ultramaro se puede gastar en fresco; porque todo se aclara de suerte con la cal, que no se distingue el claro del obscuro. Y assi (en sitio cubierto) despues de averlo labrado de esmalte al fresco, se puede labrar de ultramaro con leche de Cabras, no usando del blanco de cal; sino de una mixtura de albayalde, y yesso de espejuelo, mitad, y mitad molido todo junto. Y mucho mejor seria el blanco si fuesse de cascaras de huevo solo, muy bien molido; y advierto, que no se puede usar de cola, ni goma, porque la cal, les quita la fuerça. Solo tengo entendido, que Jordan usaba de la templa de huevo, para retocar algunos salitrados; pero yo no lo he experimentado, aunque lo tengo por bueno, por si no huiere leche.

Los antiguos como alisaban la pintura al fresco.

No puedo dexar de advertir, que los Antiguos daban una mano de una tinta general de blanco, y tierra roja, antes de pintar, para que la superficie quedasse mas lisa, y tersa: y aun despues de acabado con aquella fatiga, que se vè en sus obras, tan plumeadas, y miniadas; le ponian encima un pliego de papel de marca Imperial, y sobre èl, iban amoletando lo pintado fresco, hasta que quedasse muy liso, y llano todo. Y aunque esta es una nimiedad, à el parecer, escusada, è inutil; no la tengo por despreciable, aviendo de estar la pintura muy, à la mano, para complacer à el vulgo con este melindre. Pues (como dixo el Apostol) Deudor soy à los sabios, ya los ignorantes. (11) Yà todos es menester pagar en su moneda. Por esso dixe yo, que la pintura a fresco, no debe estar donde fe le pierda el respeto; sino en sitios remotos, y distantes, donde solo la goze la vista, y no la profane el tacto.

(11) Sapientibus, & insipientibus debitor sum. Ad Rom. I.

No sera fuera del intento, advertir aqui à el Inventor, la gran diferencia, que ay en las historias de techos, respecto de las que comunmente se hazen paralelas à nuestra vista; ò perpendiculares à el Orizonte: bien, que si dichas historias huvieren de executarse en algunos requadros, con sus marcos, ò molduras talladas corporeas, o fingidas, se podran hacer como las comunes. Pero si han de ser en rompimiento, claraboya, o celage descubierto, en que se supone, estàr alli la historia, ò sucesso fisica, y realmente y no en pintura transportada: es necessario, que las figuras se vean escorçadas, como si se mirassen desde abaxo por los pies: bien, que apartando la vista del centro, porque no sea en tanto rigor, que haga desabrido. Para lo qual es preciso, que estas historias se imaginen en el ayre, y quando mucho, sobre algunas nubes; respecto de no poder estar sobre pavimento regular: pues este, mirandose por debaxo, los ocultara; sino es, que estèn à el extremo de él, àzia nuestra vista, como sobre alguna grada. Para lo qual se ha de observar lo que se dixo en el Capitulo 3. de este Libro §. 1. al fin: à que podemos añadir, que puesto el modelo, ò figura, que se ha de dibujar, echada sobre el bufete, donde el Pintor està haziendo su traza, ò en el medio, ò à un lado, conforme le convenga, mas, ò menos levanatada, y executandola assi como la ve puesto despues el dibujo sobre la vista, harà el mismo efecto, que si la huviesse dibujado, mirandola levantada en el ayre. No dexarè de prevenir, que estas obras de bobedas, y techos, se deben mirar con gran conmiseracion, porque no siempre puede hazer el Artifice todo lo que sabe, à causa del gran trabajo, y descomodo con que se executans y à vezes falta de distancia, para mirarlas, por la estrechez de el andamio; y el que otra cosa dixere, es, que no se ha hallado en ello; y guardese mucho de pintar de alto àzia abaxo, lo que se ha de mirar de abaxo, àzia arriba, y mas en sitios concavos; porque se hallarà burlado.

Modo de hazer la trazade una cupula en superficie plana.

Quiero advertir aqui otra cosa, que puede ser, que mas la estimen, los que cursan estas obras; y es el modo de hazer la traza para una cupula, no aviendola de hazer en cascaron corporeo (que serà siempre lo mejor) y es, considerando el valor de la linea de la circunferencia de su planta (que es tres vezes su diametro, y una septima parte mas, como siete con 22.) y hallada esta, se puede tender esta linea en un lienço plano, ò papel de aquella longitud, y darle de alto en el medio la quarta parte de su circunferencia, que es la dicha linea, y desde los extremos de esta hasta la dicha altura correr una linea curva, en forma de porcion de circulo, y en este espacio, contenido de estas dos lineas curva, y recta, formar su traza, que le vendrà maravillosamente à el sitio; imaginando que la parte mas alta de dicha porcion en el medio es el centro de la cupula.

Modo de hazer andamios para conservar la luz en las cupulas, y bobedas de cañon.

Tambien es del caso el modo de hazer los andamios, para conservar luz; y es, que estos estèn inferiores à la cornisa del anillo de la cupula, por lo menos media bara, y otro tanto esten apartados del buelo de la cornisa; y en el medio, se dexe un escotillon, ò vacio à proporcion, y sobre este se levante otro andamio fixo, que solo dexe siete pies de hueco desde su plano hasta el centro de la cupula, y despues se haga una grada de la misma altura de este andamio, que sea movible, y pueda girarse todo al rededor de èl, y sise ofreciere, se puedan atravesar unas tablas de el, à la grada, por lo qual conviene, que esta sea de la misma altura, que el andamio segundo, y sirve para las caidas de la cupula; y à este respecto, se pueden hazer los andamios para las bobedas de cañon, salvo, que para el medio se haga un andamio portatil con dos caballos.